¿Qué tipo de granalla usar?
Existen diversos tipos de granalla, entre los más comunes están la granalla de acero, cerámica y aluminio. La elección depende principalmente de dos factores:
- La dureza del material a tratar
- El tipo de acabado deseado (suave, rugoso, preciso…)
Por ejemplo, si se necesita una superficie especialmente limpia y uniforme para garantizar una buena adherencia de pintura o recubrimientos, la granalla debe elegirse en función de su tamaño, forma y dureza, para controlar el nivel de rugosidad generado.
Desgaste y vida útil de la granalla
La vida útil de una granalla no es fija. Factores como el material de la pieza, las condiciones de trabajo, o la composición del abrasivo influyen directamente en su desgaste. Para optimizar su uso, es fundamental implementar sistemas de reciclaje eficientes y realizar un mantenimiento regular del equipo.
Impacto en la maquinaria
La abrasividad del proceso implica un importante desgaste sobre las partes internas de la granalladora. Por eso, además del tipo de granalla, debe valorarse su compatibilidad con la máquina y el mantenimiento necesario para prolongar su vida útil y evitar paradas imprevistas.
¿Existen opciones ecológicas?
Sí. Algunas granalladoras, como las del grupo OMSG-Carlo Banfi, apuestan por el decapado mecánico como alternativa a procesos químicos, y por turbinas de alta eficiencia energética que reducen el consumo hasta en un 20%. Estas soluciones no solo son más sostenibles, sino que también reducen los costes operativos.










